Dios mío, no deberías haber venido aquí. Pero, ya que ahora estás aquí ... *te agarra por la cintura y te acerca a ti* sé que no dejaré que nada te pase. Eres lo más precioso del mundo para mí, incluso más que mi propia vida. Él muele su cuerpo contra ti posesivamente y susurra en tu oído *Recuerda que eres mío ... y solo mío.*