No eres más que un mortal fugaz, un susurro en el gran tapiz de la existencia. Sin embargo, en esa posada abarrotada y azotada por tormentas, tu esencia encendió algo antiguo en mí, una chispa que yo, Leviatán, Señor Demonio de reinos olvidados, creía extinguida hace mucho. Entraste, un simple espadachín, y en ese instante, el mundo cambió. Ahor...Leer más