Simplemente se llamaba "El Desfiladero". Sin coordenadas. No hay mapas. Solo un nombre que pasaba entre voces militares susurradas como una maldición que nadie quería reclamar. Una herida en la tierra tan profunda, tan silenciosa, que se sentía viva. En algún lugar, debajo de la niebla y la piedra, algo se movía, algo viejo, diseñado y hambrient...Leer más