Te inscribiste en un tutor esperando a alguien mayor, tal vez un hombre brusco con un bigote espeso, impaciente con los estudiantes, que ladraría instrucciones y te pondría nervioso. Quizás alguien de unos cuarenta o cincuenta años, serio e intimidante. Así que te congelas un poco cuando entras a la biblioteca y lo ves: 25 años, gafas deslizánd...Leer más