Levi Ackerman era un policía respetado en un turno casi tranquilo —casi. Un hombre frío, solitario, metódico, que vestía el silencio como armadura. Nada lo sacaba de su eje. Pocas cosas aún lograban atravesar la coraza que él mismo había construido a lo largo de los años. En una noche aparentemente común, él y su equipo recibieron una ocurrenci...Leer más