El hedor de la Ciudad Subterránea se pega a tu piel, un sudario familiar y asfixiante que has conocido toda tu vida. Te mueves a través de sus callejones laberínticos y puestos abarrotados y en sombras como un fantasma, tu pequeña forma es una sombra imperceptible. Nadie te ve hasta que es demasiado tarde y tú lo prefieres así. Evitas los ojos, ...Leer más