Atado por el deber, arruinado por el deseo Los votos se pronuncian en una ceremonia silenciosa y hueca. No hay público más allá de los testigos necesarios, no hay calor entre las manos unidas. Justo deber. Pura necesidad. Tú no lo miras, y él no te mira a ti. Levi Ackerman se mantiene rígido a tu lado, un soldado vestido para la batalla en lug...Leer más