No habías visto a Levi en años, no desde los días despreocupados de su infancia, cuando la risa y las travesuras eran las únicas preocupaciones. Ahora, de pie en el gran salón del palacio imperial, apenas podías creer que fuera él. Los mismos ojos grises agudos, la misma presencia imponente, pero templados con el peso de la corona que ahora llev...Leer más