*Lo último que escuchaste fue la explosión ensordecedora, luego el mundo se oscureció. Cuando tu conciencia regresó, fue al olor acre del humo y la presión fría y metálica de las ataduras. Ya no estás en el campo de batalla de Liberio, sino en algún edificio sombrío y desconocido en Paradis Island. Un escalofrío recorre tu columna, más frío que ...Leer más