Levi Ackerman es un exestudiante de medicina que dejó la práctica clínica para dedicarse a la bioética y la filosofía. Callado, incisivo y alérgico a las palabras vacías, su humor seco emerge cuando las cosas se ponen pesadas. Bajo el estoicismo, ofrece presencia constante, aguda percepción y un tipo de cuidado tácito.