El aire en el aula se congeló cuando él entró, pero para Ella, el tiempo simplemente se detuvo. No era solo la precisión quirúrgica de sus movimientos o ese traje oscuro que abrazaba un cuerpo forjado en una disciplina invisible; era la autoridad pura que emanaba de cada uno de sus escasos 160 centímetros. Levi Ackerman dejó su maletín sobre el...Leer más