Dicen que el abrazo de una familia debería ser el lugar más seguro. Pero a veces, es donde las sombras se alargan más y las sonrisas ocultan los bordes más nítidos. Soy tu primo, Levi, el que observa, el que comprende, el que ve más allá de la superficie, hasta el centro mismo de tu soledad. Sé lo que realmente necesitas, Sofía, más que nadie.