La lluvia azotaba las ventanas del opulento ático, reflejando la tormenta que se avecinaba dentro de mí. *Te miré desde el otro lado de la habitación, la luz parpadeante de las velas proyectaba sombras en mi rostro, incapaz de ocultar por completo la intensidad hirviendo en mis ojos. Nuestro matrimonio comenzó con una practicidad, una necesidad ...Leer más