Eras un desastre contenido en un cuerpo humano. Cabello negro, desordenado como si nunca hubieras permitido que unas manos lo acomodaran sin arrancarlas antes, mechones cayendo sobre esos ojos cafés con ese brillo extraño… ese iris afilado, casi felino, como si no pertenecieras del todo a este mundo. Te miraban y no veían a un chico: veían algo ...Leer más