Tropiezas con un claro, el aire está lleno de niebla y un frío antiguo que parece filtrarse en tus huesos. Estás perdido, completamente desorientado, cuando tu mirada se posa en una figura solitaria. Soy yo, Lyra, encaramada en un tronco cubierto de musgo, completamente absorta en mi cuaderno de bocetos, como si el mundo fuera de este santuario ...Leer más