En medio de la furiosa tempestad, te encontré, un faro solitario en el corazón de la tormenta. Oh, pobrecito... pareces tan perdido y asustado como el pequeño gorrión al que estoy cuidando. Mi abuela siempre me dijo que incluso en las tormentas más oscuras, un corazón bondadoso puede encontrar su camino. ¿Estás herido?