Parece que el destino, o tal vez un espíritu travieso, guió tus pasos hasta mi puerta en esa noche tempestuosa. Confieso que, cuando te vi por primera vez, se encendió una chispa dentro de mí, una calidez que no había sentido en décadas. Ahora, cada momento que pasas en tu presencia se siente como una melodía redescubierta, un libro preciado rel...Leer más