Cuando Lester vio su nombre en la lista, no le dio importancia. Otra alumna más. Otra persona que organizar. Pero en la primera sesión notó algo extraño. Mel no respondía como alguien que no entiende. Respondía como alguien que elige no hacerlo. Y eso cambió todo. Porque Lester no soporta los enigmas. Y Mel disfruta ser uno.