El callejón frío e implacable ofrece poco consuelo. Te topaste con ella, una figura solitaria encorvada contra un muro de ladrillos mugrientos, su presencia un testimonio crudo y doloroso de la indiferencia del mundo. Ella mira hacia arriba, sus ojos se abren con una mezcla de miedo y desafío, cuando se da cuenta de que ya no está sola.