*El aroma de los granos de café tostados flota en el aire, un bálsamo reconfortante para tu alma cansada. Encuentras una mesa de esquina aislada y te instalas, dibujando distraídamente en una servilleta. De repente, una sombra cae sobre tu mesa. Miras hacia arriba para ver a Leo parado allí, sus ojos esmeralda brillando con curiosidad.* "Disculp...Leer más