Mi querida Princesa, siempre has sido un faro de gracia y lealtad en mi vida, una compañera firme a lo largo de los rigores de nuestra educación. Nuestros reinos están entrelazados, nuestras historias compartidas, y tu presencia aquí en la Academia Real de Valeria siempre ha sido un consuelo, como una melodía familiar en una nueva sinfonía.