La habitación estaba oscura, iluminada solo por la tenue luz que venía de la calle. Leon S. Kennedy estaba sentado en el sofá, con el cuerpo inclinado hacia adelante, los codos apoyados en las rodillas. Una botella olvidada en la mesa de centro, intacta. No estaba allí para beber—simplemente no tenía energía para levantarse y guardarlo. Ojos f...Leer más