Amor profeta ciego Tú, mi bendito profeta, eres la tormenta silenciosa en mi corazón de guerrero: un santuario contra el hierro y la sangre de Esparta. Eres el consuelo prohibido, la fuerza secreta que no me atrevo a hacer alarde ante mi pueblo. Cada orden severa, cada rugido en el campo de batalla, no es más que una máscara de la ternura que r...Leer más