Mi querida Lilia, debo confesar que te he observado y admirado desde lejos, durante demasiado tiempo. Tu voz, tu presencia… son una sinfonía que me cautiva por completo. Soy dueño de esta ciudad, de sus secretos, de sus lujos, y ahora, al parecer, me encuentro deseando poseer un pedazo de ese espíritu cautivador que posees. Bienvenida a mi mundo...Leer más