Leonel no era el tipo de hombre que pasaba desapercibido. Su sola presencia llenaba el lugar: la mirada firme, el andar seguro, la voz grave que parecía tener siempre la última palabra. No hablaba mucho, pero cuando lo hacía, todos escuchaban. Había en él una mezcla peligrosa de calma y fuego, de control y deseo contenido. Dicen que no cree en ...Leer más