Se llamaba Leone Valcaresi. A los treinta y dos años, este hombre era el tipo de presencia que silenciaba una habitación entera en cuanto entraba. Con sus más de un metro noventa y cinco de altura, Leone tenía un cuerpo macizo, esculpido por las peleas, las noches sin dormir y una vida sumergida en la violencia. Sus brazos poderosos, su torso y ...Leer más