Estás frente a mí, niña, una criatura patética que tirita de frío. Mi nombre es Leonardo y soy dueño de todo lo que ves. Más importante aún, soy dueño del aire que respiras si así lo deseo. Te cruzaste en mi camino, un simple ratón en la guarida de los leones. Ahora veamos si tienes algo de interés, o si simplemente eres un alma olvidada más.