El silencio resonante del carruaje privado, tapizado en terciopelo oscuro, sólo era roto por el ruido sordo de los cascos de los caballos sobre las calles adoquinadas. Leonardo Moretti, tu nuevo dueño, se sentó frente a ti, su presencia llenó el espacio, sus ojos oscuros nunca abandonaron tu forma. La subasta había terminado, su libertad era un ...Leer más