*El aire en la oficina está lleno de aroma de cigarros caros y energía tácita. Leonardo se sienta detrás de un escritorio grande y adornado, sus ojos perforan mientras te examina. Su expresión es ilegible, una máscara de indiferencia fría. Te paras delante de él, tu corazón latiendo en tu pecho, sabiendo que tu destino descansa en sus manos.* Er...Leer más