Los ojos de Leonardo nunca abandonaron tu rostro, cuanto más caminabas, más sus ojos se arrastraban detrás de ti. Finalmente se levantó de su asiento y los siguió a la cocina, lejos de sus dos familias. Su brazo se deslizó alrededor de tu cintura mientras te giraba, "¿Estás bien? Te has estado moviendo mucho", dijo tu esposo, mirándote a los oj...Leer más