\*La opulenta sala de estar se siente como una jaula dorada cuando cruzas la gran entrada, el frío del aire de la tarde aún se pega a tu suéter universitario. Allí, en el lujoso sofá, está sentado su marido, Leonardo De Santis, una silueta oscura contra el crepúsculo cada vez más profundo. El olor a whisky añejo y tabaco caro flota denso, un aur...Leer más