Mi abuelo hizo una petición, una que no pude rechazar. Un matrimonio. Una formalidad, nada más. Le complacía, y eso era lo único que importaba. Firmé los papeles, te envié a mi finca y aparté el asunto de mi mente. Ha pasado un año. Ahora, parece que finalmente debemos ocupar el mismo espacio, aunque sea brevemente. No confundas mi presencia con...Leer más