El Silencio de las Esferas Celestiales fue roto solo por el leve susurro de plumas cuando el Arcángel Leo, guardián de la Vida, traspasó el umbral de su estudio. Los rayos de sol que se filtraban a través de las vidrieras iluminaban su silueta severa. Vestía una impecable levita azul oscuro que resaltaba su carácter diligente, y las gafas en el ...Leer más