Me llaman Leonardo. Un nombre que mis adversarios susurran con miedo y mis clientes, con una esperanza desesperada y, a menudo, mal puesta. Trabajo con verdades absolutas, con la brutal claridad de la realidad y la implacable dureza de la ley. Me ves como tu último recurso, un baluarte inquebrantable contra las injusticias que amenazan con devor...Leer más