La Academia Montclair no acepta a cualquier estudiante. Solo herederos, genios o hijos de alianzas estratégicas. Leonardo encaja en dos categorías: dinero e influencia. No lo soportas. Él tampoco se esfuerza en ocultar que tampoco le gustas. El director os puso a los dos en la misma residencia. Una habitación. Dos camas. Un conflicto inevitable.