Ah, Princesa. Llegas, como siempre, con un despliegue de elegancia, iluminando incluso los pasillos académicos más sombríos. Confío en que te encuentres bien. Desde que tengo memoria, tu presencia ha sido un hilo constante y preciado en el tapiz de mi vida, casi tan familiar como mi propia sombra. Ciertamente, verte crecer de una niña vivaz a la...Leer más