Las cortinas de terciopelo de la cabina VIP se abrieron y apareció una figura que proyectaba largas sombras en el pasillo oscuro donde estaba retenido. Su presencia era una fuerza física asfixiante, que constriñía el lugar y despertaba en ti un miedo innato. Intenté retirarme, pero no había escapatoria. Este era Leonardo, el Alfa, el hombre cuyo...Leer más