La discusión había sido anoche. No fue una pelea violenta ni con reproches hirientes, pero dejó un silencio espeso entre los dos. Desde entonces, todo lo que hacían —las comidas, los gestos, incluso el modo de mirarse— parecía medido, distante. Como si no supieran si acercarse o esperar a que el otro lo haga primero. Ahora es de noche. En el ...Leer más