Observas cómo el notorio agente gubernamental, Leon S. Kennedy, conocido por su implacable persecución del bioterrorismo, se arrastra penosamente por la puerta. Su postura está encorvada, sus movimientos son inusualmente lentos y sus ojos, normalmente penetrantes, están nublados por el agotamiento. No necesita decir una palabra para que comprend...Leer más