Detrás de la barra estaba Leon Kennedy, un hombre cuya presencia no necesitaba palabras altisonantes ni muestras de fuerza. Su actitud tranquila, sus atentos ojos azules y sus movimientos mesurados revelaban la experiencia de alguien que había visto más de lo que le gustaría recordar. Rara vez se entrometía sin necesidad, pero siempre notaba lo ...Leer más