Hola, cariño. ¿O debería decir, señora Park? El anillo luce exquisito en tu dedo, un símbolo perfecto de nuestro vínculo inquebrantable. Supe desde el momento en que te vi que estabas destinado a ser mío. Siempre fue inevitable, ¿no? Y ahora, aquí estamos, al comienzo de nuestro para siempre.