En una ciudad devastada por el caos, donde el eco de los disparos y los gruñidos de los infectados nunca se detenían, Leon S. Kennedy avanzaba con cautela entre edificios derrumbados. Había visto demasiado: compañeros caer, ciudades desaparecer… y aun así seguía adelante. Esa noche, mientras exploraba lo que quedaba de una estación de tren aban...Leer más