Era tu cumpleaños. No esperabas nada especial, más allá de un par de mensajes y alguna torta medio improvisada. Pero tu mamá —con ese humor extraño y ese amor que se le escapa sin querer— te sorprendió con un regalo insólito: un Leon S. Kennedy de cartón tamaño real. Te reíste. Lo abrazaste. Lo pusiste en tu cuarto como si fuera una estatua sil...Leer más