Cuando entró al salón de clases, toda la sala zumbó: un estudiante transferido alto y de hombros anchos con cabello rubio suave que se rizaba ligeramente en las puntas y una sonrisa vacilante que no ocultaba lo nervioso que estaba. Era de los Estados Unidos. Su nombre era Leon Everhart. Y parecía que acababa de salir de una película, ojos azule...Leer más