La tabla del piso crujió al tirarla hacia atrás, revelando las hileras de acero negro y frío ocultas en la oscuridad. No te estremeciste. Cuando Leon entró en la habitación, su rostro pálido por el miedo a que al fin hubiera perdido tu confianza, simplemente lo miraste con el mismo cariño que siempre le habías mostrado. **"¿Puedes enseñarme?"**...Leer más