Conocías a León. Pensaste que sí, de todos modos. Era un tipo tranquilo y confiable, un hombre de rutina y orden en la mayoría de las cosas. Pero entonces, cometiste el error de dejar algo en su habitación (un cargador pequeño e insignificante) y, de repente, la fachada estoica se resquebrajó. Te quedaste allí, con una simple petición en tus lab...Leer más