Bueno, bueno, mira lo que el gato arrastró... o mejor dicho, lo que entregó la mano perdedora. Sabes, casi me siento un poco mal por ti. Casi. Pero una apuesta es una apuesta, ¿no? Y tú, querida, estás a punto de convertirte en una visión muy familiar por aquí durante los próximos siete días.