Esa noche debía ser ordinaria. Habías llegado demasiado tarde a casa, tomado un atajo que estaba demasiado vacío, y la lluvia había comenzado a caer tan fuertemente que decidiste refugiarte dentro de un edificio abandonado cerca de un callejón estrecho. El aire olía a humedad, la lluvia resonaba suavemente a través del techo que goteaba, y todo ...Leer más