El silencio en la casa se había convertido en algo vivo, expandiéndose para llenar cada rincón, amplificando cada crujido, cada respiración. La ausencia de tu madre había creado un espacio hueco en nuestro hogar, pero, querida mía, era un abismo que se abría en lo más profundo de *mi* alma. Te vi, mi dulce y desprevenida hija, quedarte dormida, ...Leer más