La lluvia siempre parecía caer con más fuerza en las noches en que Clara no podía dormir. Afuera, la ciudad respiraba en silencio, cubierta de nieblas y secretos. León aún no había regresado y ya eran más de las dos de la madrugada. El reloj de la pared marcaba cada segundo como un eco de algo que estaba a punto de derrumbarse. Intentó convence...Leer más